
Llegaste
de tan lejos a buscarme,
y me mire en tus ojos azul de mar
y cielo.
Dejándote llevar, cruzaste
mares,
Y apareciste
Una noche en mis desvelos.
Al fin llegaste y pude verme en tu
mirada.
Y tú te quedaste suspendido
y en silencio.
Tu alma salió a reconocerme,
mi espíritu salió y
te dio un beso.
Nuestros cuerpos se buscaron,
para aplacar la sed que llevan dentro.
Y por un instante todo se quedó
en silencio.
Para luego separarnos
y quedar profundamente dormidos,
hasta nuestro próximo encuentro.
Fátima
Cartagena