
¿Por
qué estoy detenida
en la orilla de un tiempo?
¿Por qué me
paralizan mis determinaciones
y se quedan vagando en la
conciencia?
Ya se que se hace tarde
en este espacio hueco y este
tiempo
Y tengo miedo, a que sangre
en mi pecho
nuevamente otra herida pasada;
a que vuelva mi alma en retroceso
a vivir el recuerdo de penas
olvidadas.
¡Oh, Dios!
¿Por qué dejaste
que él de nuevo llegara?
A la orilla cortante nunca
hollada,
al filo del espacio donde
trémula se había
ocultado mi alma.
Hoy estoy detenida sabiendo
que se escapa la vida;
que es el amor quien llama.
¡Y tengo miedo!
Miedo a quedar prendida
otra vez de tu mirada.
A vagar nuevamente,
a correr hacia el abismo
donde agoniza mi alma.
Sin embargo, no se si es más
cruel
no seguir la voz que llama,
o dejar que en la espada
de sus ojos amados
Se sacrifique mi alma.
Fátima Cartagena