
Nunca me he sentido
sola,
pues siempre a mi lado estás,
me acompañas por doquiera
y no me abandonas jamás.
Teniéndote
a mi lado
no necesito de nadie más.
Nunca... nunca me abandonas,
porque tú eres mi ángel
guardián;
En
las noches me acompañas;
y mi sueño velas tú;
me arropas con tu manto
con inmensa plenitud.
Gracias
por acompañarme
por nunca alejarte de mí;
eres tú la soledad,
que nunca se aleja de mí.
Fátima
Cartagena