Poema
del renunciamiento
Pasarás
por mi vida sin saber que
pasaste.
Pasarás en silencio
por mi amor, y al pasar,
fingire una sonrisa, como
un dulce contraste
del dolor de quererte... y
jamas lo sabrás.
Soñaré
con el nacar virginal de tu
frente;
soñaré con tus
ojos de esmeraldas de mar;
soñaré con tus
labios desesperadamente;
soñaré con tus
besos... y jamás lo
sabrás.
Quizás
pases con otro que te diga
al oido
esas frases que nadie como
yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi
amor inadvertido,
te amaré más
que nunca... y jamás
lo sabrás.
Yo
te amaré en silencio,
como algo inaccesible,
como un sueño que nunca
lograré realizar;
y el lejano perfume de mi
amor imposible
rozará tus cabellos...
y jamás lo sabrás.
Y
si un día una lágrima
denuncia mi tormento,
-- el tormento infinito que
te debo ocultar --
te diré sonriente:
"No es nada ... ha sido
el viento".
Me enjugaré la lágrima...
¡y jamás lo sabrás!
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Amor
tardío
Tardíamente,
en el jardín sombrío,
tardíamente entró
una mariposa,
transfigurando en alba milagrosa
el deprimente anochecer de
estío.
Y,
sedienta de miel y de rocío,
tardíamente en el rosal
se posa,
pues ya se deshojó
la última rosa
con la primera ráfaga
de frío.
Y
yo, que voy andando hacia
el poniente,
siento llegar maravillosamente,
como esa mariposa, una ilusión;
pero
en mi otoño de melancolía,
mariposa de amor, al fin del
día,
qué tarde llegas a
mi corazón...
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Poema
de la despedida
Te
digo adiós si acaso
te quiero todavía
quizas no he de olvidarte...
Pero te digo adiós
no se si me quisiste... No
se si te quería
o tal vez nos quisimos demasiado
los dos.
Este
cariño triste y apasionado
y loco
me lo sembré en el
alma para quererte a tí.
No se si te amé mucho...
No se si te amé poco,
pero si sé que nunca
volveré a amar así.
Me
queda tu sonrisa dormida en
mi recuerdo
y el corazón me dice
que no te olvidaré.
Pero al quedarme solo... Sabiendo
que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como
jamás te amé.
Te
digo adiós y acaso
con esta despedida
mi más hermoso sueño
muere dentro de mí.
Pero te digo adiós
para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando
en tí.
José
Angel Buesa