
¡Cuánto
te extraño y cuánta falta me haces,
mami, con tus consejos y sabiduría! Desde
que te fuiste ( en este diciembre se cumplen
ya 10 años) medito calladamente, hoy
27 de noviembre, a punto de iniciar la época
de Navidad. Con sólo pensar que naciste
un 23 de Diciembre
siempre te recordaré
con amor, con ternura, y con orgullo por todo
el legado que me diste, a pesar del poco tiempo
compartido.
Con
todo lo que me enseñaste y todo el sentimiento
que me diste
me acuesto a descansar, a
soñar para ver qué me espera en
esta Navidad
y recibir con mucha fe y
bendición otro año más.
Mientras
duermo, sueño profundamente, y me veo
caminando tranquila por una vereda con hermosos
paisajes; paso por un riachuelo de aguas cristalinas,
y luego veo, a lo lejos, un aura de colores
que me deslumbra. Me acerco y observo una pequeña
cruz sobre su techo.
¡Es
una capillita hermosa! Pero algo en mi corazón
me dice: "detente". Camino hacia la
puerta de la pequeña capilla.
Oigo,
al acercarme, las más hermosas canciones
y música que jamás hayan escuchado
mis oídos
¡Un coro celestial!
Mi
corazón late rápidamente y aumenta
mi ansiedad cada vez más. Abro la puerta
Comienzo a ver tantas luces de colores que,
en un momento, me ciegan, junto a la música
celestial que escuchaba.
Sigo
hacia adentro y veo muchas siluetas sentadas
en distintas filas de sillas. Se van definiendo
sus rostros.
Mientras
más me acercaba, me daba cuenta de que
eran todas las personas que fueron y que han
sido parte de mi vida, con las más hermosas
caras y sonrisas que jamás había
visto: mis amigos, mis compañeros de
clases, todos mis queridos familiares
sin faltar ninguno.
Son
tantas las personas que, de alguna forma, fueron
o han sido parte de mi formación y mi
ser... (me decía mi mente y mi corazón
emocionados). ¡ESTÁN TODOS!
Miré
al techo y veía hermosos ángeles
que cantaban a coro sin cesar. Continué
caminando hacia el frente hasta la fila inicial
y pude ver a mi padre y mis hermanos, que me
sonríen también.
Miré
al frente y vi la más hermosa escena
que me haya conmovido y consolado mi corazón
un altar viviente, y a mi amada madre haciendo
la lectura.
Me
paralizo... ante tan hermosa escena. Oigo la
lectura del advenimiento de la boca
de mi madre.
Aumenta
mi ansiedad y los latidos de mi corazón
Lágrimas brotan de mis ojos al escuchar
la lectura. Las palabras de mi madre, palabras
que perpetuaron mi sueño y mi corazón
en esta Navidad... hasta hoy
hasta mañana
hasta siempre.
¡Hija
mía, mi amada hija:
sigue sembrando tu amor y tu fe en otros, para
que vean en ti
un ejemplo en vida a través de tus acciones
y obras. Haz lo que mejor sabes hacer porque,
a la larga, todos entenderán. Sé
guía para el que está perdido,
y fortaleza para el que está contigo.
Comparte lo mejor de ti con tu corazón,
tu pensamiento y tu ser
!
Me
desperté con una tranquilidad de espíritu
y corazón que jamás había
tenido y me puse a escribir este hermoso sueño
perpetuo que tuvo mi mente, mi ser
mi
corazón.
Quiero
sembrar y compartir a otros su contenido, para
seguir el consejo que recibí, dando este
hermoso regalo de un Sueño de navidad.
Fátima
Cartagena
Página
exclusiva para "Luz de luna"
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