
Con tu
lindo rostro,
con tus lindos ojos,
con tus lindos labios
quisiera ser el Corsario
para robarme, tu oro.
Te
adoro mujer, te adoro,
no es juego, es de verdad,
pues cuando de amor se trata,
no creo en la amistad.
La
niña de Guatemala,
ella se murió de amor
y yo no quisiera estar,
por tu amor tanto sufriendo,
pero en verdad, no entiendo,
lo que me pasa contigo.
Somos
muy grandes amigos,
nunca se podrá negar,
y tú, mujer tan divina,
si mis letras adivinas,
notarás de quien te estima,
no te dejará de amar.
Tus
labios, no besaré,
vivo seguro esta vida,
pero cuando llegue mi partida
ten siempre en tu pensamiento
te lo digo sin temor
y lo pudieras gritar
que José por tanto amar,
también, se murió de
amor.
José